BIODANZA COMO CAMINO


BIODANZA COMO CAMINO PARA SENTIR LA VIDA
Lo he titulado el camino para sentir la vida, porque realmente se trata de esto. Sentir no es pensar y ni tan siquiera pensar que siento. Esta es la clave, cuando siento, es pura integración emocional acompañada de la consciencia de lo que está pasando. Sin juicio, sin interpretación, pura aceptación de lo que es y sucede. Este acompañar la emoción con la consciencia es el motor transformador que regenera e instaura el sentimiento.
La biodanza actúa de catalizador en la gestión de las emociones acelerando un proceso de cambio que de otra manera habría tardado mucho más o quizás ni siquiera se hubiera producido.
La biodanza actúa de una forma sinérgica con la parte sana del ser humano aprovechando sus potenciales y reforzándolos de una forma gradual y progresiva. Esto es debido a que las sesiones de biodanza están cargadas de  todos aquellos ecofactores positivos que el ser humano necesita para desarrollarse plenamente. Amistad, empatía, apoyo, afectividad, reconocimiento. 
Para los que nos quieran acompañar y disfrutar de una tarde de BIODANZA 


LOS MUERTOS SON LOS QUE NO VIVEN...


LOS MUERTOS SON LOS QUE NO VIVEN...
A menudo pensamos que estamos viviendo. Sin embargo eso no es cierto, nos refugiamos en la razon para evitar la experiencia.
Tenemos que VIVIR lo que pensamos, podemos pensar que somos igualitarios y solo si de verdad lo incorporamos a nuestra vida podremos formar una realidad distinta.
En estos tiempos que corren casi parece un atrevimiento irresponsable manifestar un deseo de amor y felicidad.
Es sin embargo este deseo el que tiene en si mismo el poder de invertir la situación que vivimos.
Es fácil vivir con los ojos cerrados, interpretando mal todo lo que se ve...
JOHN LENNON
Yo simplemente....ESTOY DE ACUERDO.
Un abrazo desde el corazón

El hombre y su perro


Hace un par de días recibí una visita inesperada. Uno de mis amigos, mi mejor amigo sin duda hoy en día, se presentó en casa sin avisar.
Esto no tendría que haberme sorprendido si no fuera porque es extremadamente cuidadoso con las formas. Cuando abrí la puerta y traspasó el umbral sentí que algo estaba sucediendo. La disculpa era la devolución de un objeto que le había prestado y que sentía la necesidad de devolverlo sin embargo su mirada decía mucho mas.
Después de un café y varios ¿como estas?- yo bien. ¿Cómo te van las cosas?- bien para los tiempos que corren. Preguntas y respuestas automáticas, le pregunte por su viejo perro, hacia unos días habíamos hablado y al parecer se había enfermado.
Después de un suspiro y un silencio que se hizo eterno. Comenzó a hablar. Estaba muy mal, con una enfermedad terminal. Hay que pincharle dos veces al día- me dijo- y no sé como lo voy a llevar. Todos me aconsejan que no gaste más dinero en el veterinario, que no tiene solución. Que le ponga una inyección y ya está. Sabes, es mi perro y hemos pasado tanto tiempo juntos. Me ha ayudado tantas veces a pasar mis ratos de soledad. Ahora el me necesita y yo no lo voy a dejar. Cuando me decía esto su mirada se cruzo con la mía y sus ojos humedecidos se encontraron con los míos y sus lagrimas y su emoción apenas contenida, era también la mía. Te entiendo, le dije. Nos abrazamos y cuando se alejaba sentí en mi corazón toda su ternura y su capacidad de amor y di gracias a la vida por tener un amigo como él. 

LA MOCHILA


Hoy me he dado cuenta de lo sencillo que es vivir cuando se anda ligero de equipaje.
De lo simple que es descargar la mochila cuando pones conciencia en que pesa demasiado.
De que los sueños son eso ... solo sueños y que lo simple, lo instantaneo es lo que hace que sientas vivir. Gracias vida.

El Amor


Dijo Almitra: Háblanos del Amor.

Y él levantó la cabeza, miró a la gente y una quietud 

descendió sobre todos. Entonces, dijo con gran voz:

Cuando el amor os llame, seguidlo.

Y cuando su camino sea duro y difícil.

Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos. Aunque la

 espada entre ellas escondida os hiriera.

Y cuando os hable, creed en él. Aunque su voz 

destroce nuestros sueños, tal cómo el viento norte 

devasta los jardines.

Porque, así como el amor os corona, así os crucifica.

Así como os acrece, así os poda.

Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras 

más tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, así 

descenderá hasta vuestras raíces y las sacudirá en un 

abrazo con la tierra.

Como trigo en gavillas él os une a vosotros mismos.

Os desgarra para desnudaros.

Os cierne, para libraros de vuestras coberturas.

Os pulveriza hasta volveros blancos.

Os amasa, hasta que estéis flexibles y dóciles.

Y os asigna luego a su fuego sagrado, para que 

podáis convertiros en sagrado pan para la fiesta 

sagrada de Dios.

Todo esto hará el amor en vosotros para que podáis 

conocer los secretos de vuestro corazón y 

convertiros, por ese conocimiento, en un fragmento 

del corazón de la Vida.


Gibrán Khalil Gibrán


¿El instinto es algo a suprimir o evitar?



Desde tiempos ancestrales, la búsqueda y la obtención del placer en casi todas las culturas ha sido repudiada, perseguida, prohibida y considerada como algo salvaje que nos acerca a los animales. Pero es que nosotros también pertenecemos y tenemos una naturaleza animal. ¿Qué pasa con nuestro instinto?

El instinto es un impulso innato transmitido genéticamente, hereditario y común a todos los miembros de la especie
Freud con su teoría del ello y el superego ya intuyo el fracaso del yo ante la represión educacional social. Sin embargo fue W. Reich el que dio dimensión corporal a la expresión- reprimida del instinto.
La finalidad biológica del instinto es la preservación de la especie en base a tres impulsos primordiales:
1.     Primero autoproteger y preservar mi existencia     como individuo
2.     Segundo proteger a la especie desde proteger mi nido, mi cría.
3.     Tercero asegurar una gran descendencia que permita sobrevivir al grupo
De estos tres impulsos primordiales se definen los tres instintos básicos del ser humano como especie.
·        El instinto o impulso vital de autoconservación o supervivencia
·        El instinto o impulso vital de cuidado y conservación de la especie Instinto maternal
·        El instinto o impulso vital creador y reproductor, instinto sexual
la “cultura” y la educación patriarcal sostenida bajo parámetros de individualismo, competitividad y racionalidad desmedida y disociada. Inhibe cuando no destruye cualquier manifestación y expresión libre de los impulsos vitales innatos ya descritos.  Esto es porque según la educación social basada en las formas aparentemente buenas la expresión de estos instintos sería algo salvaje que incluso podría poner en peligro al grupo.
De esta forma los instintos  se pueden destruir impidiendo su expresión sistemáticamente.

O pervertir desviándolos hacia manifestaciones patológicas.
Todas las culturas se han basado en la defensa del territorio frente a los otros para asegurar su supervivencia. Grupos, tribus y en la época moderna las naciones. Para ello se ha desarrollado una agresividad y violencia hacia el otro,  el distinto que nos ha llevado a perfeccionar técnicas inconcebibles de tortura, destrucción y aniquilación. De aquí tampoco han escapado las religiones que en la defensa de su dios único, han matado, aniquilado y destruido. Esto ha traído consigo el sometimiento del instinto al interés de la colectividad y por lo tanto la búsqueda y obtención del placer a la discrecionalidad de la normativa del grupo. En ciertas culturas solo algunos elegidos podían beneficiarse de este privilegio. En otras se trataba de sacrificarlo en pos de conseguir hombres más recios y preparados para el combate. Aun hay otras en que se recurre al auto sacrificio y la represión del instinto para llegar a la espiritualidad. En consecuencia siempre se trata de controlar y gobernar el proceso para así controlar y gobernar al individuo.
    Esto lo hemos asumido en nuestro proceso educativo de tal forma que corregimos casi espontáneamente cualquier búsqueda de placer instintivo desde que prácticamente somos bebés. Cuando escuchamos frases como “niño no te toques que bla-bla-bla.” o “las niñas no hacen eso… “y tantas y tantas formas de conseguir la represión del placer como algo que nos distingue, algo bonito, algo que nos hace ejemplares no nos damos cuenta que en realidad nos estamos volviendo infelices, tristes, solitarios, vergonzosos cuando no pervertidos e inmersos en alguna tipología patológica que sustituya y alivie ese placer que por haber nacido y estar aquí siendo lo que somos por derecho nos pertenece.