Hoy es un dia fantástico, he desayunado con mi amigo Francisco. Ayer disfrute viendo el sin duda acontecimiento del año. El eclipse. Fantastico..
La realidad es que cuando llega la noche, esa traicionera que siempre intentas esquivarla, a veces con una visita al pub preferido, ese que te gusta tanto, a veces recorriendo de un lado a otro el mando de la tele y comprobando que ya no quedan casi peliculas que no hayas visionado. Aplastado en el sofa, porque el ultimo libro lo has terminado. Es donde añoras de verdad la ausencia. Ya no te valen los gusanitos, ni siquiera el bote de helado de stracciatela. Es en ese momento cuando sientes algo dentro de ti que te muerde las entrañas. Es cuando te das cuenta que estas solo. Es en este momento donde arranca el recuerdo y el añoro de aquello que acabo. Es cuando recuerdas las noches de sonrisas complices en el sofa mientras los niños, esos que ahora ya son hombres y te hacen abuelo, se iban retirando poco a poco para dormir. Es en esos momentos cuando sientes en tu piel las caricias compartidas, el juego de la afectividad y el amor que sientes en el fondo de tu alma.
Añoranza de amaneceres abrazados, calientes, reposados.
Sí, esta soledad es la que destruye. Es por eso lo imprescindible del momento presente, no importan los años. Importa el corazón.
Sal y vive.
